Seguridad psicológica en las organizaciones
- 26 dic 2025
- 2 Min. de lectura
En el mundo organizacional actual, donde se exige innovación, velocidad y resultados sostenibles, hay una variable que marca la diferencia entre equipos que cumplen y equipos que trascienden: la seguridad psicológica. Curiosamente, no fue un concepto nacido desde la teoría blanda, sino desde el análisis riguroso del desempeño en una de las organizaciones más exigentes del mundo.
A principios de la década pasada, Google se hizo una pregunta estratégica: ¿qué hace que un equipo sea verdaderamente efectivo? Para responderla, lanzó una investigación interna conocida como Project Aristotle, en la que analizó más de 180 equipos de trabajo.
La hipótesis inicial era clásica: reunir a las personas más inteligentes, experimentadas y talentosas generaría automáticamente mejores resultados. Sin embargo, los datos desafiaron esta creencia. Los equipos con “estrellas” no siempre eran los más efectivos, mientras que otros, con perfiles diversos, lograban un desempeño sobresaliente.
El punto de quiebre llegó cuando Google dejó de observar a las personas de manera individual y comenzó a analizar las dinámicas grupales: cómo se hablaban, cómo reaccionaban ante el error y cómo se tomaban las decisiones. Así emergió un hallazgo contundente: el factor más importante para el éxito de los equipos era la seguridad psicológica.
¿Qué es la seguridad psicológica?
La seguridad psicológica es la creencia compartida dentro de un equipo de que es posible expresar ideas, hacer preguntas, reconocer errores y disentir con respeto, sin miedo a represalias, ridiculización o consecuencias negativas para la imagen profesional.
No se trata de comodidad ni de bajar estándares. Por el contrario, es el entorno que permite alto desempeño con aprendizaje, donde el error se gestiona como información y no como culpa. Cuando existe seguridad psicológica, las personas hablan; cuando no existe, el silencio se convierte en estrategia de supervivencia.
Equipos con seguridad psicológica suelen mostrar:
Comunicación abierta y respetuosa
Mayor participación y compromiso
Reducción del estrés y del miedo al error
Confianza en el liderazgo
Innovación constante
En contraste, la ausencia de seguridad psicológica genera autocensura, errores ocultos, rotación silenciosa y desgaste emocional.
Aquí es donde la inteligencia emocional se convierte en una palanca estratégica. Desde este enfoque, la seguridad psicológica se construye cuando líderes y equipos desarrollan competencias clave:
Conciencia emocional
Reconocer cómo las emociones influyen en la comunicación, las decisiones y las reacciones ante la presión.
Autorregulación
Responder con apertura ante el error o la crítica, en lugar de reaccionar desde el enojo, la ironía o el control excesivo.
Empatía
Comprender la perspectiva del otro, validar su experiencia y generar espacios donde todas las voces tengan lugar.
Habilidades sociales
Fomentar conversaciones honestas, retroalimentación respetuosa y acuerdos claros dentro del equipo.
Un liderazgo emocionalmente inteligente no elimina la exigencia; elimina el miedo. Y cuando el miedo se va, el talento aparece.
¿Cómo fomentar la seguridad psicológica en los equipos?
Desde la práctica organizacional, algunas acciones clave son:
Normalizar el error como parte del aprendizaje
Escuchar activamente antes de evaluar o corregir
Reconocer las contribuciones, no solo los resultados
Intervenir conductas que inhiben la participación
Medir la seguridad psicológica como parte del clima laboral
La seguridad psicológica no se decreta; se diseña, se modela y se sostiene.




Comentarios