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Empatía emocional

Conectar con el mundo interior de los demás

La empatía es la esencia de lo humano. Es el puente invisible que une nuestras emociones con las de los demás, permitiéndonos comprender, acompañar y actuar con sensibilidad ante lo que otros sienten.


Daniel Goleman (1995) define la empatía emocional como la capacidad de reconocer y entender las emociones de las demás personas, poniéndose en su lugar sin perder la propia identidad. En términos simples, es sentir con el otro sin dejar de ser uno mismo.


Por su parte, Rafael Bisquerra (2003) la considera una de las competencias emocionales más complejas, pues involucra tres dimensiones:


1. Empatía cognitiva: comprender lo que el otro siente o piensa.


2. Empatía emocional: resonar con la emoción del otro.


3. Empatía compasiva: actuar con amabilidad para aliviar el sufrimiento ajeno.



Desarrollar la empatía no solo mejora nuestras relaciones personales, sino que también potencia el liderazgo, la comunicación asertiva y la convivencia pacífica. En un contexto profesional, un líder empático no solo escucha —comprende, orienta y acompaña con respeto—.



¿Por qué es importante la empatía emocional?


Porque vivimos en un mundo interconectado, pero muchas veces desconectado emocionalmente. La empatía nos recuerda que cada persona lleva una historia, una emoción y una razón detrás de su comportamiento.


Practicar la empatía permite fortalecer los vínculos humanos, crear entornos laborales más colaborativos y construir una cultura de bienestar emocional. Según el Estándar de Competencia EC1158, promover las habilidades socioemocionales implica fomentar la empatía y la conexión positiva entre los individuos en diferentes ámbitos.



¿Cómo podemos desarrollarla?


En el Instituto Mentalie, enseñamos que la empatía no se impone: se educa, se modela y se practica. A continuación, dos técnicas efectivas para fortalecer esta competencia emocional en la vida cotidiana:



1. Escucha activa y consciente


Objetivo: Comprender a la otra persona más allá de sus palabras.

Cómo hacerlo:


  • Cuando alguien te hable, haz una pausa interna: deja de pensar en lo que vas a responder.

  • Observa su tono de voz, gestos y expresión emocional.

  • Repite o parafrasea lo que entendiste: “Si te escucho bien, te sientes… porque…”.

  • Evita interrumpir o juzgar; enfócate en entender, no en aconsejar.


La empatía nace cuando escuchamos para comprender, no para responder.



2. Perspectiva compartida


Objetivo: Desarrollar comprensión emocional a través de la imaginación empática.

Cómo hacerlo:


  • Piensa en una situación reciente donde alguien actuó de forma que no entendiste.

  • Imagina por un momento cómo habría sido estar en su lugar: ¿qué pudo sentir?, ¿qué necesitaba?, ¿qué emociones lo motivaron?

  • Escribe una breve reflexión sobre lo que descubriste y cómo podrías responder de manera más compasiva si vuelve a ocurrir.


Este ejercicio, inspirado en la educación emocional de Bisquerra (2016), entrena la capacidad de ver el mundo con los ojos del otro.



Reflexión final


La empatía emocional no es solo un valor; es una competencia esencial para construir humanidad. Es la base de la confianza, la colaboración y el respeto. En una sociedad donde cada vez hay más ruido y menos escucha, ser empático es un acto de liderazgo consciente.


En Instituto Mentalie, creemos que la empatía es la vía para una educación emocional más humana y una convivencia más compasiva. Educar las emociones es también aprender a mirar con el corazón.


“La empatía es la capacidad de reconocer la humanidad compartida en los demás.” Rafael Bisquerra




Referencias


Goleman, D. (1995). Emotional Intelligence: Why It Can Matter More Than IQ. Bantam Books.


Bisquerra, R. (2003). Educación emocional y competencias básicas para la vida. Barcelona: Paidós.

 
 
 

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