top of page

El secreto es aprender a surfear

  • 7 jun
  • 3 min de lectura

¿Alguna vez has sentido que una emoción te pasa por encima como una ola gigante?


En un abrir y cerrar de ojos, la calma de tu rutina se rompe por una marejada de ansiedad, un golpe de enojo o una corriente profunda de tristeza. Si te ha pasado, no estás solo. Nuestro mundo interno no es una línea recta ni un estanque de aguas cristalinas e inmóviles; nuestro mundo interno funciona exactamente igual que el mar.


El océano es sabio, dinámico y profundamente cambiante. Tiene mareas altas que nos exigen energía, tormentas impredecibles que nublan la vista y sacuden nuestra estabilidad, pero también posee momentos de calma absoluta donde el agua se vuelve un espejo del cielo.

Comprender esta naturaleza es el primer paso para dejar de pelear con lo que sentimos.


El gran error: Intentar controlar el mar

Cuando nos enfrentamos a una tormenta emocional, la respuesta automática que la sociedad nos ha enseñado es el control: "No te enojes", "No llores", "Tienes que estar bien". Intentamos reprimir el enojo, esconder la tristeza o ignorar la ansiedad bajo una capa de falsa productividad.


Intentar reprimir lo que sientes es el equivalente a querer frenar una ola con las manos.

¿Qué pasa si te paras en la orilla de la playa e intentas detener una ola de dos metros empujándola con los brazos? El resultado es predecible: terminas absolutamente agotado, sin aliento, y la fuerza del agua te termina arrastrando y revolcando igual. Lo mismo ocurre con la mente. La energía que gastas en contener, ocultar o negar una emoción no la hace desaparecer; solo la acumula bajo la superficie hasta que explota en forma de Burnout, dolores físicos o estallidos de impulsividad.


La verdadera regulación emocional: Aprender a surfear

Aquí es donde entra la verdadera ciencia de la inteligencia emocional. Regularse no significa apagar lo que sientes. No tenemos un interruptor para dejar de experimentar miedo o frustración, y qué bueno que sea así, porque cada emoción tiene una función protectora y vital.


Regularse, en realidad, es aprender a surfear.

Un surfista no se para frente a la ola a reclamarle por qué es tan grande, ni intenta vaciar el océano. El surfista respira, evalúa la dirección del agua, se sube a la tabla y acompaña el movimiento.


Las emociones tienen una característica fundamental: son transitorias. Tienen un inicio, un punto máximo de intensidad y un descenso natural. Ninguna tormenta dura para siempre si le das el espacio necesario para existir, expresarse y transitar. El sufrimiento no viene de la emoción en sí, sino de la resistencia que oponemos a ella.


3 Acciones clave para surfear las olas emocionales

La próxima vez que sientas que la marea está subiendo y el agua te llega al cuello, saca tu tabla de surf mental y pon en práctica estas tres acciones:


1. Nombra la ola

No puedes surfear una ola que no estás viendo. El primer paso es hacer una pausa e identificar qué estás experimentando. En lugar de decir "Me siento mal", dale un nombre preciso utilizando la riqueza de tu vocabulario emocional: "Esto que siento es frustración", "Esto es miedo a equivocarme", o "Es una profunda tristeza". El simple hecho de etiquetar la emoción activa tu corteza prefrontal, reduciendo el impacto de la tormenta en tu sistema nervioso.


2. Dale espacio en el cuerpo

Las emociones son experiencias físicas antes que pensamientos. En lugar de luchar mentalmente con argumentos de por qué "no deberías" sentirte así, baja la atención a tu cuerpo. ¿Dónde se siente esa ola? ¿Es un nudo en la garganta, presión en el pecho o tensión en los hombros? Respira suavemente dirigiendo el aire hacia esa zona. No intentes cambiarlo; solo permítele estar ahí. Recuerda: si le das permiso de transitar, la ola perderá fuerza por sí sola.


3. Elige tu respuesta

Estar enojado o sentir ansiedad es completamente válido; actuar bajo su piloto automático y destruir tus relaciones o tu bienestar, no lo es. Una vez que la ola ha perdido su intensidad máxima gracias a la respiración y la aceptación, pregúntate: ¿Qué necesito en este momento? ¿Qué acción constructiva puedo tomar que se alinee con mis valores? Puedes elegir tener una conversación asertiva, poner un límite saludable, retirarte a descansar o pedir apoyo. Tú manejas la tabla, no la ola.


El mar siempre seguirá siendo el mar, y las tormentas de la vida seguirán llegando. Pero la próxima vez que el agua se agite, recuerda que llevas dentro la capacidad de mantener el equilibrio.


No le temas a la marea; confía en tu capacidad de surfear

Acompañamiento psicológico
MX$400.00
1h
Reservar ahora

 
 
 

Comentarios


bottom of page